Hace unas pocas reflexiones hablaba de una frase muy contundente que publicó Nacho Escolar en su blog. Una frase que me encanta ya que define el capitalismo tal como es. No el de Adam Smith que tanto adoran los neoliberales, sino el capitalismo de la práctica, el Capitalismo Hipócrita.
Cuando gano es para mí, si pierdo vamos a medias
Es curioso que hace unos días reflexionaba sobre la caída de una Entidad Financiera especializada en Hipotecas (Fannie Mae) y como el gigante y principal valedor del neoliberalismo (EEUU) ha caído en una medida un tanto intervencionista (más bien “commie” como dicen ellos). Nacho Escolar comentaba que mientras todo fue bien era un milagro más de la “mano invisible del mercado” y que ésta se encargaba del reparto de la riqueza en base a los mecanismos del mercado, pero curiosamente cuando llegan los malos tiempos los valedores del mercado desencadenado optan por medidas 100% intervencionistas, completamente Keynesianas (El gran enemigo ideológico de los Friedmanitas), como la cobertura de las garantías hipotecarias y los préstamos aparejados por el propio Estado, es decir, los contribuyentes cubren su fracaso de negocio, pero no hubo un reparto equitativo de los beneficios, porque precisamente el Presidente aplicó duros recortes fiscales para beneficiar a las empresas.
Por tanto sobre está manera de pensar no tiene más calificativo que “hipócrita”.
Recuerdo que precisamente otro adalid del capital desbocado en Europa es el Reino Unido, pues bien, ellos ya tuvieron su dosis de hipocresía con la nacionalización del Northern Rock.
Todo este asunto me lleva a otro tema que está surgiendo últimamente. Nuestra propia crisis económica nos está poniendo en relieve no sólo la cuestión inmobiliaria (hipotecas que se llevan la mayor parte de los ingresos netos y caída de ventas que lleva a despidos, no sólo en el propio sector, sino incluso fuera de él vía reducción del consumo), sino la subida de los precios de los alimentos no sólo por el incremento del coste del petróleo (eso es otro tema mucho más serio), sino por los margenes comerciales.
En una economía de mercado los margenes comerciales son libres y los precios se fijan por la concurrencia entre la oferta y la demanda. Por tanto, el mercado para funcionar completamente bien precisaría que la información fuese completamente libre y accesible a todas las partes y que existiese una suerte de equilibrio entre las mismas, es decir, evitar los oligopolios o monopolios. Ese sería el ideal capitalista, de la misma manera que Marx hablaba de un ideal socialista. Pues bien, el caso del negocio de la alimentación (en realidad la mayor parte de los negocios padecen o empiezan a padecer la concentración, lo que supone que el capitalismo degenera en algo que no se acepta en la formulación teórica o, al menos, lo que nos quieren vender) se viene produciendo una concentración radical, no sólo para los productores de alimentos, sino también para los consumidores. Esto supone que los precios ya no se fijan bajo los criterios propuestos, sino que se vuelven semi rígidos ya que sólo ascienden hasta el nivel en que la opinión publica lo puede tolerar. Lamentablemente, el futuro, tal como está planteado, pasa por un desenmascaramiento de los oligopolistas que subirán de manera sostenida los precios sin ningún tipo de limite, salvo el que acuerden ellos mismos en cárteles de mercado (teóricamente los gobiernos deberían hacer algo, pero ellos mismos, por la vía de los hechos, son los que apoyan las concentraciones sin tomar ninguna medida. Según la doctrina Friedmanita se supone que ellos no deben intervenir) para no destrozar el chollo. Todo ello llevará aparejada un deterioro del empleo, reducciones de salarios, precariedad, abusos y, como consecuencia lógica, miseria y esclavitud. Al final la oferta sería mínima y los consumidores no tendríamos donde elegir, por tanto, tendríamos la misma opción que un sistema socialista, pero con miseria para la mayoría y riqueza para unos pocos.
No cuento nada que no se haya producido ya, es el caso de Walmart. Esto es un asunto para ver a parte ya que su poder llega a tratar de controlar las vidas de las personas.
Pues bien, es curioso que ante ese panorama los agricultores en una actitud, en mi opinión, muy oportunista, en vez de buscar soluciones dentro de la economía de mercado, buscan una solución más sencilla: extender su fracaso al resto de la sociedad (socialización de las perdidas). Ya resulta muy doloroso el actual sistema que impone la Política Agraria Común (PAC)que nos hace repartir el fracaso del mundo agrario en su lucha con las grandes superficies o en su mala gestión de sus negocios (cultivos equivocados, excedentes en determinados cultivos y escasez en otros, etc…), mediante sustanciosas subvenciones (que en muchos casos quedan en manos de grandes terratenientes) que generan miseria y hambre en otras partes del mundo. Es sabido que una vaca europea tiene más ayudas para su alimento diario que la mayor parte de la población mundial.
Obviamente, el fenómeno cooperativista que ha permitido una mejora de la posición de los agricultores gracias a economías de escala, sinergias, mejora en la formación, etc… no está haciendo gran cosa en la búsqueda de soluciones comerciales. Les ha facilitado soluciones técnicas en el campo agrícola, pero ha aportado nulos resultados en la vertiente del marketing y la comercialización. Ante ese fracaso han optado por que un tercero les soluciones sus problemas: El Estado. Después de lo visto con las entidades financieras de Reino Unido y EEUU, no se les puede reprochar nada, a fin de cuentas si a los poderosos se les ayuda, ¿por qué no a los pequeños agricultores y ganaderos?.
Las soluciones están en el mercado, y la manera de romper las ataduras es abriendo nuevos canales de distribución tanto desde los propios agricultores creando redes de distribución alternativas, marcas comerciales propias, etc.. y desde los propios consumidores resucitando las viejas cooperativas de consumo que nos permita agrupar nuestra demanda. Es decir, jugar con las mismas reglas.
¿Por qué tienen que ser los franceses los que nos den lecciones?.
Oremos…