Salte la navegación

Al menos hay un diario que ha recogido mi comentario sobre los sueldos variables en tiempos de crisis. También encubierto aparecen referencias al abuso de los EREs, dejando a entender que es el recurso de un empresariado falto de ideas. En este caso es un estudio de una consultora, lo cual supone que pasará sin pena ni gloria y todo seguirá igual.

Oremos…

¿Por qué hay que mantener un negocio que se debe extinguir? . La SGAE debe tomar nota.

Who killed the electric car?

ACTUALIZACIÓN.

Parece ser que algún gobernante lo tiene claro y trata a las multinacionales de los coches como lo que son: unos impresentables. Directamente les tutean y les ordenan que hacer… Como cambian las cosas.

Oremos…

Han pasado unos cuantos días desde la publicación de los anteriores comentarios y poco a poco van surgiendo los datos que consolidan las predicciones. En particular puedo incluir un par de añadidos a algunos de los puntos indicados en el anterior publicación:

  1. EXPEDIENTES DE REGULACIÓN DE EMPLEO (ERE). Os incluyo un jugoso comentario de la entrevista con la socia responsable del departamento de Laboral de CUATRECASAS (uno de las empresas de abogados más grandes de España, que bien conozco). Cuando dije que los expedientes escondían (o no) las claras intenciones de las multinacionales de aligerar peso salarial y apresurarse para deslocalizar, pues nada más y nada menos que una experta en el “tijeretazo” viene a confirmar que “la crisis provoca expedientes de empleo y deslocalizaciones”.

  2. FLEXIBILIDAD. Es lo de siempre. Cuando hay crisis los que tienen que pagar por todo son los trabajadores. En la ecuación de los costes e ingresos la parte que más sufre es la que más puede sacrificarse, el ser humano. La dignidad humana es más flexible en la curva de la oferta y la demanda que la de las materias primas. Se habla de reducir (en realidad eliminar) los subsidios por desempleo y es exactamente eso mismo. El desesperado deberá vender lo último que le queda (dignidad) porque le ofrecerán empleos esclavos (¿quién dijo mileuristas?) y siempre hay un empresario dispuesto a bajar un poco más el listón y los precios de sus productos siempre pueden ser cada vez más caros porque si fracasa su negocio el Estado le ayudará con una nueva bajada de impuestos. No se propone que un impuesto adicional para los grandes beneficios. No se hace nada por acabar con los paraísos fiscales. Mientras tanto, no se habla de que los variables de los directivos puedan ser negativos, es decir, que en épocas de crisis ellos pongan dinero. Se crean sistemas de incentivos para los trabajadores con sueldos base tercermundistas y variables que alcanzan un sueldo justo haciendo inmensos esfuerzos (tanto mentales, familiares, económicos, de dignidad…), por lo que en la crisis se pasa a una economía esclavista (un verdadero traslado del riesgo al empleado, cuando se supone es que la prima que se quedan los empresarios es por eso mismo) cuando vienen mal dadas. Por contra los directivos reciben sueldos base inabarcables por la mente, acompañados de indemnizaciones multimillonarias (¿por qué se quejan de los cuarenta y cinco días por año de un “currito” y no se habla de los millones de euros de los directivos? ¿cuántos “curritos” se podrían mantener en sus puestos con el dinero del fracaso de un directivo?) y regados por bonificaciones superlativas. Si la cosa va mal siempre tienen la indemnización o el sueldo (no soy el único que piensa así). Todo se reduce en el mismo lado de la ecuación.

Oremos…

Poco a poco las cosas se van poniendo en su sitio. Algunos de los extremos planteados se empiezan a confirmar. Pero voy a puntualizar.

  1. Los Neoliberales no se bajarán del burro. Su modelo estaba obsoleto y ahora ha recibido la patada. No sólo ha venido recibiendo golpes por todo el planeta. Hablo de la aplicación del Consenso de Washington en muchos países de Sudamérica, Sudeste Asiático o Europa Central y del Este. Al punto que los que tuvieron que apechugar frente al desbarajuste que les dejaba el FMI han resultado mucho más efectivos en términos de creación de riqueza y, sobre todo, erradicación de la pobreza, igualdad o ajuste de las cuentas públicas. Hablo de Argentina, Brasil, Chile, Polonia, Rusia, Corea, Malasia y un largo etc… Las privatizaciones causaron un daño que en muchos casos los países han tenido que pagar duramente. El caso extremo es el de Bolivia y la privatización del agua que iba a gestionar Bechtel. Casualmente los países que largaron a patadas a los Fundamentalistas Friedmanitas han mejorado considerablemente sus condiciones y al día de hoy se encuentran indirectamente afectados por al actual crisis financiera, aunque ya veremos como les afectará la próxima crisis de la economía real.

  2. Los fundamentalistas tratarán de escurrir el bulto diciendo que precisamente el intervencionismo estatal es el que ha causado esta crisis financiera, pasando por encima el hecho de que precisamente donde ha existido más manga ancha regulatoria, que no intervencionista, es donde más daño ha producido la ola especulativa. Véase USA, UK o Islandia. Hay que tener en cuenta que ellos no pueden rectificar, para algo son Fundamentalistas Friedmanitas. Lo cierto es que el objeto es crear una cortina de humo para el desmantelamiento que viene por detrás. Por otro lado, el hecho de apelar al intervencionismo nos descubre que los que lo mencionan o ignoran lo que significa la palabra o abiertamente son cómplices de ciertos tipos de intervencionismo que resultan absolutamente perniciosos, por ejemplo, subsidios agrícolas, fijación de normas antidumping a medida de cada país, aranceles a las importaciones de productos de países en desarrollo, etc… Cuestión diferente es el regulacionismo que supone la existencia de un banco central o una comisión del mercado de valores. Lo que ha sucedido es que esos organismos se han visto faltos de capacidad frente a la basura que el “libre mercado” estaba liando, por tanto, falta de regulación, no intervención que es lo que debería venir ahora. De todos modos, las últimas noticias hablan de que no se va a producir ningún cambio y la actual Doctrina Friedmanita se va a mantener. Palabra de Bush…

  3. En estos momentos están abiertos multitud de Expedientes de regulación de empleo (ERE). Resulta particularmente llamativo el fuerte impacto que está teniendo en el sector automovilístico. Curioso porque del sector inmobiliario poco se oyen en comparación con los EREs del primero (y eso que el desempleo inmobiliario es el que más crece), cuando en buena lógica deberían ser los del sector inmobiliario los más sonados, y no es el caso. Como todo hay que tomarlo desde posiciones más relativas, así el número de empleados en el sector automovilístico es mucho menor que el de empleados en la construcción, por lo que el número de desempleados se hace mucho más sangrante en términos relativos y no cuantitativos. En mi opinión las multinacionales están aprovechando la coyuntura para salir de España. Durante las épocas de bonanza era muy difícil justificar desmantelamientos de industrias. De hecho se han dado pequeños amagos en los que les resultaba imposible justificar los despidos cuando las empresas eran claramente rentables. Obviamente se están produciendo relocalizaciones a países de más interés. El caso de Nissan en Barcelona es notorio ya que querían desde el año 2007 echar a la gente que van a largar ahora mismo, es decir, en pleno auge económico. Para entonces las ayuda de España a la implantación ya se habían agotado y esperaban nuevas ayudas frescas en otros países. En estos momentos la oportunidad está más que clara. Hay que salir corriendo con la excusa de la crisis. Esas empresas desaparecerán directamente porque se abrirán otras en otros lugares del mundo, no adelgazarán sus plantillas a la espera de mejores tiempos. Esa es mi predicción. Todos los países del mundo pagaremos el fracaso de su modelo de negocio, como estamos pagando el fracaso de las Discográficas. Los coches como están concebidos en la actualidad no tienen ningún futuro, pero ellos deben continuar, para ello todos pagaremos las consecuencia de su codicia nuevamente en la próxima década. ¿Será la próxima crisis después de la que está por llegar?, ¿Se sumará a la anterior como un agravante más?

  4. Otra cosa que está apareciendo de rondón es la famosa flexibilización del mercado laboral. En épocas de bonanza ha sido muy difícil que los patronos sacasen el asunto sencillamente porque no se sostenía. Obviamente, el proletario lo primero que piensa es que no tendrá ninguna clase de seguridad y, con esa medida, se habrán extinguido los derechos conseguidos. Pues en parte tiene razón, pero no se ha dado cuenta de que dicha seguridad no existe, nunca existió desde que existe una temporalidad cercana al 30%. Por el lado de la patronal los argumentos son bien claros: no hay más empleo porque los empresarios no se atreven a contratar mientras existan obligaciones de indemnizar por despido tan altas. Por tanto, asumen que bajando el coste de la indemnización aumentará el empleo. Parece muy razonable, pero es un pensamiento un tanto engañoso a la vista de las circunstancias: La longevidad de los contratos de trabajo en España es una de las más bajas del mundo. Que ya no existen trabajadores vitalicios, sino que por el contrario en la actualidad los trabajos siempre son temporales es algo bien sabido. No me refiero a eso. Que los trabajos no sean vitalicios ni es bueno, ni es malo, siempre y cuando sea el trabajador el que cambia de puesto de trabajo porque le conviene (mejores condiciones económicas, personales, profesionales, etc…). No es tan divertido cuando la corta vida de los contratos de trabajo depende de la voluntad del empresario. En realidad nos encontramos que las empresas, por término medio, despiden a sus trabajadores fijos hacia el segundo año (el motivo pude ser la corta vida de las empresas o directamente cuando se acaban las ayudas estatales). España dispone de un fuerte sistema de subvenciones a la contratación fija, además de existir una “argucia” legal (pero que es tan obvia que ni siquiera merece tal calificativo), que es la de contratar a alguien temporalmente y después convertir su contrato en fijo con lo que se obtienen dos ventajas: las subvenciones y el acceso de una indemnización por despido improcedente de 33 días por año, frente a los 45 días del supuesto general. Al cocido le podemos añadir que existen los periodos de prueba que son espacios temporales de entre dos y seis meses en los que el despido es libre y, como no, el ya mencionado mundo de los contratos temporales (por circunstancias de la producción o los de obra, verdaderos agujeros de completa flexibilización). Todos los ingredientes bien cocinados nos dejan un panorama de completa flexibilización ya que el empresario puede contratar a quien quiera como quiera y despedirle con una indemnización de como máximo 8 días de sueldo por año, que teniendo en cuenta que los contratos temporales se caracterizan por ser precisamente eso…temporales suman una indemnizaciones que más bien se deberían denominar dádivas o propinas. Para ejemplo de que existe esa flexibilización sólo hay que ver como ha reaccionado el mercado laboral en el segmento temporal.Ya puestos a pedir, cualquier revisión en el sistema general de indemnizaciones por despido improcedente se debería pasar por la desaparición de las subvenciones (y convetirlas en mayores gastos sociales para los trabajadores en busca de empleo), los modelos de contratación temporal (o al menos un endurecimiento de las condiciones de los mismos) y un incremento de las cuotas empresariales para el Fondo de Garantía Salarial, Formación Profesional y Desempleo. Indudablemente se debe acercar a una “flexiguridad” como la que se ahora tanto se comenta de Dinamarca.

  5. Últimamente nos estamos olvidando del petróleo, el verdadero problema que se nos está echando al cuello y aún no se ha hecho nada al respecto. Desde hace unas semanas mantiene una fuerte tendencia bajista, en parte por el continuo incremento de la producción y en una mínima parte por una bajada del consumo. Hay que tener en cuenta que nuestro consumo de petróleo es de movimiento rígido ya que es muy difícil consumir menos. Podemos tratar de reducir el consumo un 10% o un 20%, pero hay niveles de resistencia por nuestro estilo de vida (¿de debería decir consumo?). Los países exportadores llevaron al limite sus capacidades de extracción para tratar de detener la tendencia alcista, pero para cuando las medidas surtieron efecto se les echó encima el estallido de la crisis financiera, previa a la crisis económica mundial.Se reúnen ahora para tratar de detener el proceso. En unos pocos meses el petróleo volverá a los 100 dólares que es el nivel en el que los miembros del principal Cartel y Rusia quieren que permanezca para que ellos puedan mantener sus agendas particulares: fondos Soberanos en Expansión, Influencia Política, Sostenimiento de su economía…). Mientras tanto las Empresas de refino y distribución de carburantes han bajado el precio de los mismos con desgana. Los precios actuales son los equivalentes del petróleo en niveles superiores a los cien dólares. Teniendo en cuenta el lapso de dos meses que suele tomarse como referencia para la valoración de los precios petróleo-carburantes, los precios deberían estar por debajo de 0,85 €el litro de, por ejemplo, Gasóleo A.

Oremos…


Es curioso.

Desde hace unos días Paul Krugman (Pinchad al costado para ver su blog) se ha vuelto el foco de las iras de todos los Neoliberales. Puede ser porque le han dado el Nobel o puede ser porque es la reencarnación de Keynes. En cualquiera de los casos este economista hiperactivo mantiene dos campos de batalla, primero la defensa de los denostados valores Keynesianos (los únicos que se han probado eficaces a lo largo de la historia) y en segundo lugar desenmascarar a los enemigos de la especie humana. Para eso os paso un artículo suyo hablando de Darth Vader.

Oremos…


Mira que se suele decir que es de muy mala educación eso de decirle a la gente “ya te lo advertí… mira que te lo dije”. Pero ésto ya se veía venir desde el 2003, como mínimo.

En menos de un mes hemos visto como los Estados han dado una patada (supuestamente) a las teorías más neoliberales y Friedmanitas. Esos razonamientos que colocaban a Adam Smith en una suerte de profeta de una fe absoluta. Mejor dicho, se convirtieron en verdaderos científicos al dar por hecho que las leyes del mercado habían pasado a ser leyes de la física. Sobre ellos no hay mucho que decir, son enfermos que por mucho que la realidad haya derribado continuamente sus teorías, siguen diciendo que funcionan y, más aún, las economías intervenidas fueron un fracaso y una amenaza. Lo de siempre: No miran la viga en el ojo propio.

Todo eso se ha ido por el retrete. O eso dicen. Más de tres semanas leyendo titulares que se ciscaban en el Santo Smith y en toda su progenie hasta la séptima generación. Ahora es el momento de resucitar al viejo John Maynard Keynnes. Ahora se ha pasado a decir que no puede ser y que hay que “refundir el capitalismo”. !Dios¡, !Cuánta palabra grandilocuente¡, sobre todo cuando ha sido pronunciada nada más que por Nicolás Sarkozy. Obviamente no ha durado mucho. De hecho, uno de los protagonistas de esta tragedia en tres actos no quiere asumir su responsabilidad: Mantenella e no enmendalla.

Me preocupa la indigencia mental de quienes hayan supuesto que de aquí en adelante las cosas han de cambiar en el capitalismo. Obviamente, va a haber cambios, pero creo que no particularmente en la dirección prevista, sino por el contrario justo en la opuesta. Sólo hay que observar la respuesta de los valedores de la fracasada ortodoxia neoliberal, desde los patrios, pasando por los extranjeros.

Volvemos a lo de siempre, pero con una vuelta de tuerca más. Según parece lo que hay que hacer es que de lo que hemos saboreado se deben tomar dos tazas. Reducir la fiscalidad…más libre mercado…más privatizaciones… más, más, más y más miseria. Obviamente lo de Rajoy es más de lo mismo, y, de la misma manera que él pidió entrar en los detalles de los subsidios a la banca del Gobierno (¿ya quedará algo para los desempleados presentes y, particularmente para los futuros?), me gustaría entrar en los detalles de su propuesta. Lo que voy viendo no me gusta por que habla básicamente de las sociedades mercantiles. Es curioso, se predica de las corporaciones una especie de santidad según la cual si se les reducen sus impuestos (menos ingresos públicos, menos gasto público, especial en una etapa de bajada) éstas destinarán el margen adicional a la inversión productiva, mejores empleos, etc… O son tontos o están en el ajo…

Sólo un pequeño detalle meramente fiscal: un marginal del 25% se alcanza en IRPF con unos 30.000,00 € Brutos anuales en rentas de trabajo, o lo que es lo mismo, 1550 euros netos al mes con catorce pagas. Por otro lado, hay que tener en cuenta que los negocios tienen una gran cantidad de facilidades, deducciones, contabilidades bien llevadas, gastos bien aplicados, etc… vamos, que nos invitan a todos a que tengamos sociedades en vez de trabajar por cuenta de nadie. Te están diciendo que lo único que puedes hacer para prosperar es dejar de trabajar para otro. Obviamente no es lo mismo ser ya de por sí rico, que tener que arriesgarlo todo. Pero lo que está claro es que es una invitación a abandonar la fiscalidad progresiva y más justa del IRPF (dentro de lo que cabe), por otra más hecha a la medida de los ricos como es la fiscalidad de las sociedades. Algún día de estos hablaremos de como montar negocios fantasmas para poder reducir la fiscalidad (ventajas de conocer las trampas del neoliberalismo).

Por tanto, y aunque como decía hace unos pocos comentarios, Naomi Klein no es Santa de mi devoción, al menos en lo que se refiere a la parte económica, no puedo decir nada más que maravillas de su razonamiento social.

Ahora mismo la gente mira atontada a los bancos, pensando que ellos viven en otro lugar, algo así como si todo ésto no fuese con nosotros. Casi puedo sentir el gigantesco tsunami de miseria que se abalanza sobre nosotros y, precisamente, los bancos no serán los que se queden en la primera fila. Curiosamente fue Klein la que configuró la Doctrina del Susto y, en su virtud, lo que está pasando vendrá acompañado de una deterioro de las condiciones sociales, laborales y, en definitiva, vitales, de la mayor parte de la población mundial, sin una particular resistencia por el pánico que nos atenaza. Ahora un cúmulo de frentes se avecinan, desde el fin del petróleo barato, una crisis alimentaria de proporciones monstruosas, un deterioro generalizado de las condiciones laborales de los trabajadores, etc… y para ésta no estábamos preparados porque todos nos creíamos clase media, pero siempre hemos sido la clase obrera.

En adelante veremos como los pocos reductos de dignidad que nos quedaban irán desapareciendo gradualmente e inermes no haremos nada. En los albores del siglo XX los trabajadores llegaron a dar sus vidas por recuperar un poco de su dignidad, veremos si quedará algo que dar en la próxima embestida.

Oremos…

Esta misma mañana en rueda de prensa el registrador de la Propiedad, Mariano Rajoy, expuso una reflexión sobre los últimos 5 meses de gobierno socialista. Se centró en tres puntos, falta de apoyos parlamentarios, falta de respuesta ante la crisis económica, ante el fracaso educativo y ante el mal de la Justicia. Ha sido una intervención de no más de 20 minutos en el que ha hecho un sorprendente ejercicio de aplicación de falacias lógicas. Como suelo avisar, una de las más conocidas que practica es el de la hacer referencia al sentido común, como si sus ideas fuesen las únicas lógicas, válidas o posibles. Adjunto un listado de falacias lógicas que está bien conocer antes de abordar cualquier debate. No niego que en muchas ocasiones es muy fácil caer en una, pero es bueno conocerlas para poder reflexionar sobre la manera en la que encadenamos nuestros pensamientos en una discusión.

Por cierto, la falacia “argumentum ex populo” la ha empleado en dos ocasiones especialmente relevantes. La primera para referirse a que políticas (que él nunca calificaría de extremadamente neoliberales) de reducción de gasto público y contención salarial son las que se deben aplicar “como señala el sentido común”. Y la segunda ha empezado con un “como todo el mundo sabe en 1996 nuestro gobierno solventó una crisis mucho peor…” Lo más indignante es que no sólo todos los argumentos parten de la falacia lógica, sino que encima está más que probado que las políticas neoliberales nos salvarán de la quema, sino que significarán más deterioro de la situación e incremento constante de burbujas especulativas. En el segundo caso, precisamente esas políticas que se aplicaron entonces lo único que hicieron es liquidar las sociedades estatales, no sólo las poco rentables, sino las rentables (REPSOL o TELEFÓNICA) y con ello financiar la obsesión por cumplir los criterios de convergencia que al día de hoy sólo España parece cumplir y apoyaron a las grandes propiedades (política fiscal, burbuja inmobiliaria, especulación frente a inversión productiva, deterioro de relaciones laborales). Por otro lado, supone una falsedad que la situación actual es más fácil que áquella, más bien todo lo contrario, hay muy pocos pensadores económicos que no reconozcan que estamos ante una de las peores crisis económicas desde la Gran Depresión. De aquellos polvos vienen estos lodos.

Os dejo una reflexión aparecida en la muy izquierdista web REBELIÓN (Autor Vicenç Navarro). Sinceramente, creo que aportan algunos puntos fundamentales para comprender la crisis actual, particularmente la referencia a Keynes, el New Deal, la Gran Depresión, la bipolaridad del sistema capitalista (fuerzas especulativas contra fuerzas productivas, si las primeras vencen ya nos podemos ir preparando) y la desaparición de las clases medias gracias a las vigentes políticas neoliberales. Quiero también relacionar este artículo con la Guerra Civil cultural que os comentaba hace algunos meses, especialmente en lo que hace referencia a la imposición en el pensamiento y en el lenguaje moderno de una lógica única por la que el mercado desatado es la única solución posible. En otra ocasión, y al hilo del texto propuesto por Vicenç, trataré de aportar alguna propuesta más sobre su texto.

Oremos…

Siempre hay gente que tiene capacidad de decir
estupideces mayores
. Partir de una falacia no es bueno para el razonamiento.

Solbes y Gallardón son neoliberales, sólo creen en el mercado y lo que proponen son medidas de mercado.

Oremos…

Hace unas pocas reflexiones hablaba de una frase muy contundente que publicó Nacho Escolar en su blog. Una frase que me encanta ya que define el capitalismo tal como es. No el de Adam Smith que tanto adoran los neoliberales, sino el capitalismo de la práctica, el Capitalismo Hipócrita.
Cuando gano es para mí, si pierdo vamos a medias

Es curioso que hace unos días reflexionaba sobre la caída de una Entidad Financiera especializada en Hipotecas (Fannie Mae) y como el gigante y principal valedor del neoliberalismo (EEUU) ha caído en una medida un tanto intervencionista (más bien “commie” como dicen ellos). Nacho Escolar comentaba que mientras todo fue bien era un milagro más de la “mano invisible del mercado” y que ésta se encargaba del reparto de la riqueza en base a los mecanismos del mercado, pero curiosamente cuando llegan los malos tiempos los valedores del mercado desencadenado optan por medidas 100% intervencionistas, completamente Keynesianas (El gran enemigo ideológico de los Friedmanitas), como la cobertura de las garantías hipotecarias y los préstamos aparejados por el propio Estado, es decir, los contribuyentes cubren su fracaso de negocio, pero no hubo un reparto equitativo de los beneficios, porque precisamente el Presidente aplicó duros recortes fiscales para beneficiar a las empresas.

Por tanto sobre está manera de pensar no tiene más calificativo que “hipócrita”.

Recuerdo que precisamente otro adalid del capital desbocado en Europa es el Reino Unido, pues bien, ellos ya tuvieron su dosis de hipocresía con la nacionalización del Northern Rock.

Todo este asunto me lleva a otro tema que está surgiendo últimamente. Nuestra propia crisis económica nos está poniendo en relieve no sólo la cuestión inmobiliaria (hipotecas que se llevan la mayor parte de los ingresos netos y caída de ventas que lleva a despidos, no sólo en el propio sector, sino incluso fuera de él vía reducción del consumo), sino la subida de los precios de los alimentos no sólo por el incremento del coste del petróleo (eso es otro tema mucho más serio), sino por los margenes comerciales.

En una economía de mercado los margenes comerciales son libres y los precios se fijan por la concurrencia entre la oferta y la demanda. Por tanto, el mercado para funcionar completamente bien precisaría que la información fuese completamente libre y accesible a todas las partes y que existiese una suerte de equilibrio entre las mismas, es decir, evitar los oligopolios o monopolios. Ese sería el ideal capitalista, de la misma manera que Marx hablaba de un ideal socialista. Pues bien, el caso del negocio de la alimentación (en realidad la mayor parte de los negocios padecen o empiezan a padecer la concentración, lo que supone que el capitalismo degenera en algo que no se acepta en la formulación teórica o, al menos, lo que nos quieren vender) se viene produciendo una concentración radical, no sólo para los productores de alimentos, sino también para los consumidores. Esto supone que los precios ya no se fijan bajo los criterios propuestos, sino que se vuelven semi rígidos ya que sólo ascienden hasta el nivel en que la opinión publica lo puede tolerar. Lamentablemente, el futuro, tal como está planteado, pasa por un desenmascaramiento de los oligopolistas que subirán de manera sostenida los precios sin ningún tipo de limite, salvo el que acuerden ellos mismos en cárteles de mercado (teóricamente los gobiernos deberían hacer algo, pero ellos mismos, por la vía de los hechos, son los que apoyan las concentraciones sin tomar ninguna medida. Según la doctrina Friedmanita se supone que ellos no deben intervenir) para no destrozar el chollo. Todo ello llevará aparejada un deterioro del empleo, reducciones de salarios, precariedad, abusos y, como consecuencia lógica, miseria y esclavitud. Al final la oferta sería mínima y los consumidores no tendríamos donde elegir, por tanto, tendríamos la misma opción que un sistema socialista, pero con miseria para la mayoría y riqueza para unos pocos.

No cuento nada que no se haya producido ya, es el caso de Walmart. Esto es un asunto para ver a parte ya que su poder llega a tratar de controlar las vidas de las personas.

Pues bien, es curioso que ante ese panorama los agricultores en una actitud, en mi opinión, muy oportunista, en vez de buscar soluciones dentro de la economía de mercado, buscan una solución más sencilla: extender su fracaso al resto de la sociedad (socialización de las perdidas). Ya resulta muy doloroso el actual sistema que impone la Política Agraria Común (PAC)que nos hace repartir el fracaso del mundo agrario en su lucha con las grandes superficies o en su mala gestión de sus negocios (cultivos equivocados, excedentes en determinados cultivos y escasez en otros, etc…), mediante sustanciosas subvenciones (que en muchos casos quedan en manos de grandes terratenientes) que generan miseria y hambre en otras partes del mundo. Es sabido que una vaca europea tiene más ayudas para su alimento diario que la mayor parte de la población mundial.

Obviamente, el fenómeno cooperativista que ha permitido una mejora de la posición de los agricultores gracias a economías de escala, sinergias, mejora en la formación, etc… no está haciendo gran cosa en la búsqueda de soluciones comerciales. Les ha facilitado soluciones técnicas en el campo agrícola, pero ha aportado nulos resultados en la vertiente del marketing y la comercialización. Ante ese fracaso han optado por que un tercero les soluciones sus problemas: El Estado. Después de lo visto con las entidades financieras de Reino Unido y EEUU, no se les puede reprochar nada, a fin de cuentas si a los poderosos se les ayuda, ¿por qué no a los pequeños agricultores y ganaderos?.

Las soluciones están en el mercado, y la manera de romper las ataduras es abriendo nuevos canales de distribución tanto desde los propios agricultores creando redes de distribución alternativas, marcas comerciales propias, etc.. y desde los propios consumidores resucitando las viejas cooperativas de consumo que nos permita agrupar nuestra demanda. Es decir, jugar con las mismas reglas.

¿Por qué tienen que ser los franceses los que nos den lecciones?.

Oremos…

No creo que sea una casualidad, pero hoy es el aniversario del derrocamiento de Salvador Allende y precisamente están saliendo a la luz un par de asuntos de los que justo he comentado algo estos últimos días. En particular la detestable figura de Milton Friedman y Escuela de Chicago.

Lo cierto es que todo esto me llama la atención porque parece que hoy el diario PÚBLICO ha publicado una serie de artículos que no sólo hablan del asunto, sino que casi están haciendo un favor a la escritora canadiense Naomi Klein, conocida por su libro antiglobalización NO LOGO y la que tiene actualmente en la calle THE SHOCK DOCTRINE. Lo digo porque parte del contenido del más reciente de sus libros gira en torno al golpe militar de Pinochet, los Chicago Boys (funcionarios y asesores chilenos educados en la Escuela de Chicago en el primer proto-neoliberalismo), que luego acaba vinculando a medios de tortura como los contenidos en el Mkultra o el manual Kubark. Algo así como que la única manera que tuvieron los Neoliberales de imponer sus ideas, ya que es algo no aceptado (al menos entonces, cuestión diferente es el duro trabajo de adoctrinamiento que estamos recibiendo en la última década y media) por cualquier pueblo por medios democráticos. Con un evento traumático como el golpe militar y posterior exterminio de las fuerzas de izquierdas, los neoliberales acompañaron a Pinochet en la limpieza de un país prospero como Chile que acabó en manos de las multinacionales y que aún hoy no se ha recuperado.

Personalmente el libro de Klein me parece un poco exagerado en algunos puntos, y algunos de sus razonamientos o explicaciones a determinados eventos de los últimos cincuenta años, un poco cogidos con hilos. No voy a negar que gran parte de lo que comenta es cierto, pero en lo que es puramente económico suele caer en el simplismo. Para ver un poco más lejos recomiendo la lectura de MAKE GLOBALIZATION WORK de Stiglitz. Resulta especialmente interesante el libro del Nobel porque analiza las principales injusticias de la Globalización y propone soluciones. Toca muchos puntos que Klein toca como la debacle de la URSS-Rusia (dejando claro que la URSS no cayó por una cuestión económica, sino política y que la posterior ruina la generó el pensamiento neoliberal), la crisis asiática de finales de los noventa, etc… Debo decir que me quedo con una versión más razonada y práctica que propone Stiglitz, frente a la versión un poco amarillista de Klein. Por otro lado, no quiero dejar en mal lugar a Klein, porque sinceramente gran parte de lo que ha escrito en su última obra es muy cierto y lo que me resulta particularmente interesante es como plantea los asuntos.

Ya tendré la oportunidad de hablar en más profundidad de los dos libros citados, o al menos en alguno de los puntos que más me han llamado la atención.

Oremos…

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.